Había sido un duro día de trabajo.
Los días se empezaban a alargar, y los atardeceres cogían esas tonalidades naranjas que se mezclan con las nubes y no puedes dejar de mirar.
Antes de recoger, me sentaba en la entrada de la caseta y esperaba que cayera el sol. La manada de gatos que vivían en la finca venían a hacerme compañía. Los más pequeños y valientes, saltaban encima mía en una clara petición de su ración de comida. Y cómo no, sacaba su pienso y lo repartía por toda la entrada para que no hubiera disputas. Aquellos pequeños gatitos, se convertían en tigrecitos voraces y glotones.
El atardecer daba paso a la noche y al fresquito. Era hora de irse.
Estaba echando la cadena de la finca y noté una presencia justo detrás de mí. Me di la vuelta y allí estaba ella, mirándome fijamente.
Casi me caigo de culo cuando la vi.
El sol ya había desaparecido por completo y la noche iba recorriendo las colinas y montañas hasta los picos más altos.
Ella me seguía mirando fijamente. Parecía que esperaba algo de mí. Como si estuviera analizando mis movimientos.
En ese momento elevó la cabeza y después la agachó. Ahí sí me caí de culo. Dió un paso adelante y puso su cabeza sobre mi mano.
Me preguntaba cómo podía haber llegado hasta mí sin hacer ningún ruido. Tal vez ya estaba ahí y no la había visto. Pero me parecía imposible que hubiera sido así.
Los días que la luna se dejaba ver, ella aparecía a lo lejos como si fuera un pedacito de luna que había caído en la tierra. Se acercaba despacito, sigilosa, pero su pelaje blanco brillaba tanto que la delataba.
La llamé Samia, y como asintiendo con la cabeza, sentí que aceptaba ese nombre. Samia en lengua quichua significa 'luz de luna'.
Aquella tarde fue la primera vez que la vi y durante varios meses no faltamos ni un día a nuestra cita.
Antes de salir de la finca, preparaba un par de cubos con las hierbas que más le gustaban.
Me sentaba en la entrada a verla comer y luego me despedía de ella acariciándola entre las orejas. Ella, relinchaba, me enseñaba los dientes y entraba a su cuadra a dormir.